lunes, 31 de marzo de 2014

LA IMAGINACION


                                                                                               Biblioteca de Alejandria


Abdel Rahim, oficial del ejército árabe meditaba sobre lo que habia sido su vida en los últimos 20 años.

Cuando solo era un joven impulsivo y algo ambicioso, acompañó al profeta Muhammad, (El Mensajero, el elegido, Dios le bendiga y le salve) en su marcha de Medina a La Meca.  Habia asistido al glorioso nacimiento de la verdadera fe en Al-lah, (el único, el clemente, el misericordioso, alabado sea su nombre).

Tras la muerte del profeta Muhhammad (el mensajero, el elegido, Dios le bendiga y le salve), Abdel Rahim fue nombrado oficial de los ejércitos que se estaban formando con la unión de la mayor parte de las tribus del desierto.

Tras años de luchas, de victorias y de conversiones multitudinarias a la fe en Al-lah (el único, el clemente, el misericordioso, alabado sea su nombre) la mañana del 6 de Diciembre del año del Señor 642, año 20 de la Hégira, Abdel Rahim, formando parte de las tropas del Califa Omar Ibn al Jattab, entraba victorioso en Alejandria.

Una vez instaladas las tropas, se procedió a hacer el recuento del botín, tanto en lo referido a palacios y mercancias como a esclavos etc. y por la gran importancia de la ciudad conquistada, las riquezas incautadas a nobles, mercaderes, comerciantes judios, etc. se podian calificar sin ninguna duda de fabulosas.

Abdel Rahim fue encargado de registrar la biblioteca de Alejandria e informar de su contenido y de las posibles riquezas que pudiera encontrar en su interior.

Tras un minucioso registro solamente pudo hallar una gran cantidad de libros formados por rollos de papiro que se contaban por miles, tal vez podría haber unos cien mil, cantidad que no se consideraba exagerada, ya que según se decia, esta biblioteca habia tenido más de 900.000 libros en sus mejores tiempos.

Abdel Rahim comunicó al Califa Omar Ibn al Jattab cual era el contenido de la biblioteca, solicitando instrucciones sobre el uso que se debia dar a dicho contenido.

El Califa respondió "En la biblioteca solamente pueden haber dos clases de libros, los que dicen las mismas cosas que El Corán, en cuyo caso son innecesarios y hay que quemarlos, y los que dicen cosas distintas o que contradicen El Corán, en cuyo caso son falsos y perniciosos,  por lo que también hay que quemarlos".


Abdel Rahim, hombre disciplinado, pero al mismo tiempo con una mentalidad práctica, ordenó cargar en carretas los miles de rollos de papiro de la biblioteca y tras prender fuego al edificio, trasladó los libros a los baños públicos.


Se dice que durante varios meses los baños tuvieron servicio de agua caliente gracias a la imaginación desplegada por sabios, poetas, filósofos, etc. durante más de dos mil años..

¿Quien tendrá la osadia de decir que la imaginación no es útil?

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